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miércoles, 30 de octubre de 2013

DEPORTE Y RENDIMIENTO ESCOLAR (2)

Segunda entrega sobre diferentes pautas a seguir por un joven deportista para optimizar el rendimiento en los estudios sin bajar el rendimiento deportivo. Para ver la primera entrega haz click aquí .


Para conseguir la excelencia en cualquier disciplina deportiva, no hay otro secreto que trabajar y esforzarse. Y el trabajo y el esfuerzo implican tiempo. La clave para mejorar el rendimiento en los estudios y no bajar el rendimiento en el deporte, pasa por que seas capaz de organizar tu tiempo. 

En este post te daré algunas recetas o consejos de carácter general, siendo consciente que las personas somos diferentes y que tendrás que adaptarte a tus circunstancias, a tus necesidades educativas, y a tus objetivos y posibilidades reales dentro de tu deporte. 

Para empezar reflexiona sobre la excusa más extendida en los últimos tiempos para evitar hacer cualquier cosa: “Es que no tengo tiempo”. Todos caemos en nuestra propia mentira. Si que tienes tiempo: el mismo que cualquier persona, 24 horas diarias durante 7 días a la semana. Tienes una ventaja, y es que de ese tiempo hay unas cuantas horas que son rutinas que siempre son idénticas: 
1)Sabes el tiempo que vas a dedicar a dormir, y que los expertos recomiendan 8 horas diarias. 
2)Sabes cuáles son tus horarios de colegio o instituto, que no varían. 
3)Sabes cuáles son tus horarios de entrenamiento y el tiempo que te pide tu entrenador, tu nivel y tu disciplina deportiva. 

Te recomiendo que te hagas con un diario o agenda, y coloques en ella el tiempo real que dedicas a estas rutinas. Después cuenta las horas que te quedan disponibles. Te sorprenderá la cantidad de tiempo que te queda libre. Este es el tiempo que debemos organizar, poniendo como acción prioritaria el tiempo de estudio. 

¿Cuánto tiempo dedicas a estudiar? Reflexiona. ¿Cuánto tiempo recomiendan los expertos que se estudie a diario (incluidos los “deberes”) según los rangos de edad? Eso sí, estudiando BIEN (con mayúsculas) que es la otra clave para el rendimiento además de la organización del tiempo. 

  • Si tienes entre 4 y 6 años, los expertos informan que se debe estudiar 15-30 minutos al día de 3 a 5 días por semana. 
  • De 7 a 12 años, de 30 minutos a 2 horas al día los 5 días de la semana de lunes a viernes. 
  • De 13 a 16 años (edades en que se producen la mayor tasa de abandono de la práctica deportiva) de 2 a 3 horas al día 5 ó 6 días por semana. 
  • A partir de 17 años, debes dedicar al estudio todo lo que sea necesario. 
Vamos a colocar en el horario semanal, una vez y hemos colocado los horarios de sueño, academia y entrenamiento, las 18 horas semanales que vamos a dedicar al estudio. Fijate bien, porque te darás cuenta que todavía dispones de aproximadamente entre 35 y 40 horas semanales, a las que le tienes que quitar el tiempo de comida y aseo que es imprescindible. ¿Cuánto tiempo te queda para dedicar a, bien más tiempo a los estudios si lo necesitases, o bien tiempo a otras aficiones u hobbies? Tiempo de sobra. Organizatelo. Eso sí, como dijimos en nuestro anterior post, es posible que como deportista que eres, tengas que renunciar a tiempo que compañeros que no practican deporte como tú dedican a otras actividades (consolas, televisión, salir, estar conectado al móvil o a internet…). Una mala noticia que he de darte, querido amigo, es que esto, es irremediable. Tú has elegido hacer deporte. Tendrás que dedicarle menos tiempo que los demás a estas diversiones. 

Hemos comentado antes que es importantísimo que las 3 horas de estudio diarias, sean buenas horas de estudio. Hablaremos de técnicas en el próximo artículo, pero quiero darte algunas pinceladas generales sobre la organización de ese tiempo de estudio: 

  • Alterna 50 minutos de estudio de calidad con 10 minutos de descanso. Casi nadie es capaz de estar 3 horas seguidas estudiando con calidad sin parar. Si no eres capaz de estar ya no 3 horas, sino 50 minutos seguidos trabajando sin distraerte, entonces tenemos un problema. Intenta solucionarlo de la siguiente manera para mejorar hábito de estudio: 


  1. Empieza por comprometerte a hacer 30 minutos seguidos de calidad y sin distracciones cada día durante una semana. 
  2. Después ves sumando 10 minutos más cada día. Por ejemplo: Lunes, 30 + 10; Martes, 30 + 20; Miércoles, 50 + 10 descanso + 10; Jueves, 50 + 10 descanso + 20… Así sucesivamente hasta llegar a las 3 horas de estudio respetando los descansos. 
  3. Si algún día fallas, al día siguiente vuelve al tiempo del día anterior, y sigue trabajando el hábito. Es fundamental que este hábito lo adquieras. 

  • Estudiar no es solamente “hacer los deberes”. Si eres mayor sé que esto para ti es una obviedad, pero los pequeños no lo tienen tan claro. El tiempo de estudio debe incluir trabajos y deberes, horario de estudio, y además te recomiendo: 
  1. Dedica cinco minutos a leer los temas que hoy te hayan explicado, aunque no sean motivo de examen todavía. 
  2. Del mismo modo, al final de la sesión de estudio léete los temas que el profesor explicará al día siguiente. Tendrás mucho ganado y sabrás anticipar dudas para preguntarlas en clase. 
  3. Cuando te hagas tu horario, alterna Ciencias y Letras. El horario ha de estar equilibrado. 
  4. Repasa el fin de semana todo lo explicado durante la semana. Este esfuerzo extra te servirá para la preparación futura de los exámenes. 
  • Deja lo más fácil y rutinario para el principio y el final de las horas de estudio. Son las horas en las que bien por falta de concentración o bien por fatiga, asimilarás menos. 
  • El horario, que ha de ser flexible y modificable, intenta cumplirlo al pie de la letra, siempre en el mismo ambiente tranquilo, lugar despejado, iluminación correcta, etc. Intenta cumplirlo durante dos semanas, y anota lo que realmente haces para después contrastarlo con lo planificado y ver qué tienes que cambiar. Reflexiona sobre tu horario y modifícalo si lo estimas conveniente. 
  • Analiza las dificultades académicas que tienes, para establecer un calendario de estudio especial para los exámenes partiendo de su fecha de realización, y valorando de forma realista el tiempo que vas a necesitar para prepararlo bien. Que tu entrenador sea conocedor de este calendario; generalmente, en época de exámenes los entrenadores entienden las dificultades y son más flexibles, pero han de estar informados para poder planificar la parte deportiva con garantías de éxito.

jueves, 5 de septiembre de 2013

DEPORTE Y RENDIMIENTO ESCOLAR (1)


Imagen tomada del blog HACIENDO DEPORTE
en deporte-con-moises.blogspot.com
Julio y Agosto son meses de planificación para los entrenadores. Empieza la pretemporada y se van cumpliendo objetivos hasta el inicio de las ligas correspondientes. Suele ser fácil a poco que el entrenador sea buen conocedor de su deporte y buen director de grupo, ya que la asistencia y adherencia a los entrenamientos en esta época del año es del 100 %.

Pero  con el mes de septiembre, empieza el curso escolar, y en poco tiempo llegarán los primeros exámenes. La presión que tienen los chavales hoy en día por alcanzar el máximo rendimiento en los estudios es brutal, y cada vez detectamos a edades más tempranas que en períodos de exámenes la asistencia a los entrenamientos deportivos desciende notablemente, y con ello suelen irse al traste todos los objetivos marcados a nivel deportivo. Es un tema preocupante no tanto por la no consecución de los objetivos deportivos (que también) como por el descenso de práctica deportiva y que la presión y el esfuerzo o tiempo que, “en teoría”, dedican los chicos/as, no se corresponde al final con los resultados esperados. De esta manera, el lamentable final suele ser que no se alcanzan ni resultados deportivos, ni resultados académicos.

En mis años ejerciendo funciones como psicólogo, como entrenador o como director deportivo, a diferentes niveles de rendimiento, he conocido todo tipo de deportistas en edad de formación:
1.       Aquellos que sin faltar ni un solo día a un entrenamiento alcanzan su máximo rendimiento escolar (los “genios”).
2.       Aquellos que faltando a entrenamientos en períodos clave, alcanzan su máximo rendimiento escolar (los “sufridores”).
3.       Aquellos que no faltando ni un solo día a entrenar, el rendimiento escolar no es el deseable (los “mantas”).
4.       Aquellos que faltando a entrenamientos en períodos clave del curso escolar, no han alcanzado el rendimiento escolar deseado (los “quiero y no puedo”).

Lamentablemente, los grupos segundo y cuarto, corríjanme si me equivoco, son los más numerosos. Y pensando que no es tanto un tema de “cuánto” tiempo dedico a estudiar, sino “cómo” empleo el tiempo que dedico al estudio, y entendiendo que cada persona somos diferentes, que no existen recetas mágicas y que cada jugador / alumno probablemente tendrá una exigencia de pautas diferentes, queremos en los próximos artículos dar algunos consejos que pueden ser útiles para los deportistas que las lean, y para que los entrenadores que las tengan en sus manos puedan transmitirlas a sus deportistas.

Algunas ideas iniciales que desarrollaremos en los próximos artículos:
1.       Has decidido hacer deporte y eso te honra. Pero independientemente del nivel al que entrenes y compitas, o lo factible que veas poder llegar a vivir del deporte, ten en cuenta dos cosas importantes:
a.       Los estudios debe ser lo más importante para ti, ya que la vida en el deporte independientemente de tus expectativas, tus posibilidades o la edad en que te retires es muy corta. Asegúrate tu futuro. Tómate en serio tus estudios.
b.      Independientemente del nivel al que compitas, ser chico/a deportista implica que tienes un compromiso contigo mismo, con tu equipo y con tu deporte para dedicarle un tiempo para progresar en él y rendir a tu máximo nivel. Esto implica que tu vida has decidido que sea diferente a la de otros chicos/as de tu edad que no hacen deporte, y que pueden dedicar el tiempo libre que tu dedicas al deporte a hacer otras cosas que también son apetecibles para ti. El deporte requiere de este sacrificio. Tómate en serio tu deporte.
2.       ¿Verdad que en el deporte te marcas retos y objetivos? En tus estudios también. Plantea cuáles son tus objetivos globales a final de curso que después puedas comprobar si se cumplen o no. No vale decir “Tengo que estudiar más” o “Voy a aprobarlo todo”. Vale, por ejemplo, “Voy a sacar una nota media de 7 a final de curso”. Ese es el objetivo.
3.       Tras marcar tu objetivo, lo siguiente es pensar cómo puedes sacar esa nota media que te planteas. Dedica tiempo a la reflexión sobre qué asignaturas son las que más fáciles te resultan, y cuáles se te resisten más.
4.       Para cada asignatura, y para cada evaluación, también has de marcarte objetivos realistas y medibles, que estén en concordancia con el objetivo global que planteaste.
5.       ¿Qué tienes que hacer para obtener las notas que te propones en esa asignatura y en esa evaluación? Defínelo en un listado de manera concreta: el tiempo de estudio que dedicarás, si necesitarás alguna ayuda, cuál va a ser el método de trabajo, etc.
6.       Conforme vayas obteniendo notas parciales, ves anotándolas, contrástalas con tu objetivo, y analiza si es necesario sumar algo más a tu planteamiento inicial. Quizás es que fueses al inicio demasiado optimista o pesimista (ajusta tus expectativas). Quizás es que el sistema de estudio necesita un cambio (tiempo, método). Es el momento de ver cómo puede ayudarte tu entrenador, sobre todo en el análisis de cómo organizas tu tiempo para el estudio, sin perjudicar a tu equipo.
7.       En función de las notas de cada evaluación replantéate qué objetivos tienes que marcarte en la siguiente y qué medios dispondrás, para ajustar tu objetivo final.
8.       Si lo necesitas, pide ayuda. Tu entrenador, tus padres, tus profesores, tu orientador… No te esperes al final porque será tarde.